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(Texto extraido del blog de memoriahistorica.com)

CON ESTE TEXO PRETENDO EXPLICAR QUE LA GERRA CIVIL ESPAÑOLA NO FUE FRUTO UNICAMENTE DEL ALZAMIENTO FRANQUISTA DE JULIO DEL 36, SINO QUE YA CON ANTERIORIDAD, DESDE UN AMPLIO SECTOR DEL PARTIDO SOCIALISTA, LA REVOLUCIÓN Y LA GUERRA SE ESTABA PREPARANDO COMO MEDIO PARA LLEGAR AL PODER QUE LAS ELECCIONES LIBRES LE NEGARON EN VARIAS OCASIONES. NO ES UNA JUSTIFICACIÓN DEL ALZAMIENTO DE FRANCO, NI MUCHO MENOS DE SU DICTADURA. TRATO DE DAR UN CANTO A LA VERDAD HISTÓRICA, PARA QUE TODO EL QUE LEA ESTO ENTIENDA QUE LA VERDAD A VECES NO ES SENCILLA Y QUE TIENE VARIAS CARAS DESDE LA QUE PODER MIRAR.
LA GUERRA CIVIL FUE UNA GUERRA EN MUCHOS SENTIDOS RELIGIOSA, EN LA QUE UNO DE LOS BANDOS, MUCHO ANTES DE QUE SE INICIARAN LAS OSTILIDADES, TENÍA EL PROPÓSITO DE EXTERMINAR A RESUELTAS DE UN GENOCIDIO BIEN PLANIFICADO A LA IGLESIA CATÓLICA A SUS MINISTROS Y A SUS PRACTICANTES.

(Texto extraido del blog de memoriahistorica.com)

EN MEMORIA DE NUESTROS MARTIRES


Ahora que está tan de moda la mal llamada 'Ley de Recuperación de la Memoria Histórica', fruto de una mente hipócrita, rencorosa y revanchista, convendrá hacer un esfuerzo para desenterrar lo que ya creíamos olvidado cuando al final de la década de los 70 los "progres-regres" de diseño nos convencieron de que olvidáramos los odios generados durante la Cruzada de Liberación 36-39 y tratásemos de vivir juntos en el futuro sin discordias. Tanto nos machacaron con sus cantos de sirena y cantinelas, que el propio sistema gobernante desde 1939 se hizo el harakiri político dando vía libre a los partidos políticos de nefasto recuerdo como si la amarga experiencia de tres años de lucha armada no hubieran servido para nada.

Y para contribuir a desenterrar estos recuerdos que ahora se nos niegan a los familiares de mártires del terror marxista a fin de contrarrestar el trabajo de la izquierda más rencorosa, mal perdedora y embustera que no olvidará nunca su derrota militar del 39 por mucho que tergiverse la historia, es por lo que decidí escribir estas líneas a petición de amigos y gente que, como yo, no está de acuerdo con este gran engaño colectivo que ahora nos quieren endosar.

Ya que los hechos cronólogicos no los pude vivir, me limitaré a relatar lo oído en contadísimas ocasiones por familiares míos que sí tuvieron el triste privilegio y el horror de ser testimonios directos de aquella barbarie. Y tomaré como referente histórico, un ejemplar del semanario local ¡ARRIBA ESPAÑA! nacido en las postrimerías de la Cruzada (llamada así por los golpistas. La Iglesia jamás le otorgó ese título, ni dentro ni fuera de España. a quien crea lo contrario le conmino a que lo demuestre, es facil: en internet está la Carta Colectiva del Episcopado español de la que algunos manipuladores extrajeron el título de cruzada para el alzamiento, reto a todos y todas a que la lean y comprueben cómo esa palabra sólo se utiliza una vez en todo el documento y no precisamente para hablar del alzamiento), conmemorando en el Año de la Victoria, el tercer aniversario de la trágica muerte de once olotenses vilmente asesinados por los rojos en el campo del Triay, en Olot, el dia 31 de octubre de 1936, entre los cuales se encontraban mi abuelo, Juan Plana Moreu, y su hermano José Mª.

Mi abuelo, empresario textil en la época, tenía 42 años al iniciarse la revolución marxista en julio de 1936. Casado con Dña. Adela Rodón Pesant, de conocida familia barcelonesa, vivía en Olot por el hecho de tener allí el centro fabril. Tenían 3 hijos: Luís, quien sería mi padre, Enrique y Adelita, nacidos todos en esta ciudad de la Garrocha gerundense. Al inicio del Alzamiento del 18 de Julio de ese mismo año, permanecieron en Olot ya que, creyeron, nada habian de temer, con la esperanza de que en pocos días la situación se habría normalizado para bien, convencidos, pero, que si el Alzamiento militar del general Franco fracasaba, la vida cotidiana se vería gravemente alterada y dañada.

Como 'buenos' revolucionarios deslumbrados por la Rusia soviética, en la sesión del día 23 de octubre de 1936 y a propuesta del Dpto. de Economía, el Consejo municipal acordaba la intervención y el 'control' obrero en las fábricas de género de punto, y seguidamente confirmaba la detención por ocho días de los industriales que más tarde caerían asesinados en el campo del Triay. Mi abuelo Juan y su hermano José Mª., serían unas de esas víctimes propiciatorias. Como buenos empresarios, fieles a sus principios trataron de explicar a aquellos ignorantes energúmenos lo inútil de dichas medidas, lo que fue interpretado como negativa al 'colaboracionismo'. Por ello, además de por ser católicos y de derechas, entre los días 24, 25 y 26, ambos hermanos Plana Moreu, juntamente con otros olotenses de bien afectados por la misma orden del organismo municipal de Hacienda, fueron detenidos en sus respectivos domicilios e internados en la 'cárcel del partido' de Olot.

El día 6 habían dejado acribillado a balazos, en el "Pla de l'Hostal dels Ossos", al joven sacerdote de Santa Pau, Rv. Juan Ollé Molas; el día 16 en Argelaguer, al propietario D. José Cunill Vilaró; el dia 29 en la carretera de Viaña, cerca de Clocalou, al comerciante de S. Juan las Fonts, Miquel Coderch Coca, y el día 30, en las proximitades de la Moixina, al Rv. Juan Simón Molas. Durante estos días de pérdida de libertad, de miedo, incertidumbre, angustia y desamparo, además de los tristes augurios que imagino hubieron de presentir, mi abuelo y su hermano padecieron hambre, frío, maltratamiento y dificultades para contactar con sus familias.

Hasta que llegó el fatídico día 30 en que, "los fascistas van a desembarcar en Rosas", se dijo a raíz de un bombardeo del Crucero Canarias frente a las costas gerundenses. Hay que "liquidar", pues, a cuantos estén en la cárcel. Eran once los que se tenían preparados para el sacrificio, ya que horas antes habían sido liberados dos de ellos, los Sres. Falguera y Serrat por ser conocidos de un miembro del Comité. La ciudad aparecía a oscuras y envuelta en una noche de misterio y terror.

En la madrugada del día 31 de octubre de 1936, sin juicio previo ni posibilidad de defensa jurídica ninguna, los once presos maniatados con alambres caminaban vigilados como vulgares y peligrosos delincuentes hacia el campo del Triay, lugar escogido para el suplicio. Allá, sin oportunidad de despedirse de sus familiares -estos no habían sido avisados del inminente crimen-, solos y desesperados pensando qué sería de los suyos, pero valientes, encomendaron sus almas a Dios y cayeron bajo la descarga de fusilería de la Bestia roja al grito de ¡"Viva Cristo Rey!".

El suceso fue tan grave que al cabo de unas horas, al despertar la ciudad, la noticia se propagó envuelta con un manto de horror, espanto, terror, indignación y rabia. Los milicianos comunistas-anarquistas de Olot, perpetrando cobardes asesinatos de gente inocente e indefensa en la tranquila y segura retaguardia en lugar de estar luchando en el frente como hombres, celebraron esta "victoria" como si de un hecho bélico se tratara, enorgulleciéndose de tanta salvajada con el convencimento que su "autoridad se había afianzado" ante otros "sediciosos" potenciales opositores a sus "brillantes" decretos.

Es de suponer la reacción de desolación, estupor, impotencia y rabia de mi abuela Adela y de su cuñada, Emilia Torras, esposa de José Mª., ante el atroz asesinato de sus respectivos esposos, y la de los familiares del resto de mártires, entre ellos dos religiosos. Los cuerpos de las desgraciadas víctimas de la matanza fueron enterrados en una fosa común en el cementerio de Olot hasta la liberación de la ciudad con la llegada de las tropas nacionales.

Pero la historia no finaliza aquí. Al año siguiente, 1937, mi padre, con 17 años, recibió la orden de incorporación a filas al Ejército Rojo (en aquellos días eufemísticamente denominado "Ejército Popular"), lo que significaba luchar en el bando de quienes un año antes habían asesinado a su padre, lo último que le faltaba por soportar. Por tanto, decidido a no pasar por este trago, cruzó clandestinamente la frontera con Francia arriesgando su vida, al igual que muchos otros lo habían hecho por aquellas mismas fechas. Ya en país galo y trasladado a zona nacional, se alistó en cuanto pudo en el ejército del general Franco para entrar, dos años más tarde, victorioso y triunfante en su ciudad natal como jefe local de Falange Española Tradicionalista y de las JONS.

Las dos viudas, Adela y Emilia, a pesar de los amargos recuerdos que las acompañarían el resto de sus existencias, rehicieron a duras penas sus vidas rotas y desgarradas por el dolor de la pérdida de sus maridos de manera tan violenta, canallesca, cobarde y vil.

Hechos como los aquí narrados no pueden ni deben ser jamás olvidados ni perdonados por los descendientes de los mártires, por muy cristianos que nos consideremos, y menos cuando hoy vemos los esfuerzos de los herederos de aquellas hordas de asesinos para desenterrar unos recuerdos que, si más no, la vergüenza por lo sucedido los habría de impedir ni tan siquiera levantar cabeza para hablar de ello nunca más. Pero nuevamente, y me gustaría equivocarme, este pueblo español tan pancista y olvidadizo, hasta el punto que hoy a la juventud le cuesta creer estas barbaridades y atrocidades, está condenado a repetir su historia por desmemoriado y desagradecido hacia quien lo libró del yugo esclavizante del comunismo soviético más radical, feroz, anticlerical y perverso.

Daniel Plana Farjas


DOCE CLAVES DE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA 1934-1939

1ª. El ex consejero del general y dictador Miguel Primo de Rivera Orbaneja, ex ministro de la República y líder socialista Francisco Largo Caballero, el 13 de noviembre de 1933 afirmó:


“El jefe de Acción Popular decía en un discurso a los católicos que los socialistas admitimos la democracia cuando nos conviene, pero cuando no nos conviene tomamos por el camino más corto. Pues bien; yo tengo que decir con franqueza que es verdad. Si la legalidad no nos sirve, si impide nuestro avance, daremos de lado a la democracia e iremos a la conquista revolucionaria del Poder”. El socialista Gabriel Mario de Coca. Crítica marxista de la bolchevización del Partido Socialista (1930-1936). Madrid, 1936, p. 121. /El chantaje de la izquierda. Las falsedades de la Guerra Civil española. Madrid, 2004, p. 13/.



2ª. En abril de 1933, el gobierno republicano de izquierdas perdía las elecciones municipales parciales. En septiembre perdían las elecciones al Tribunal de Garantías Constitucionales, y los ministros socialistas salen del Gobierno. En noviembre se celebran elecciones generales y la izquierda es nuevamente derrotada. /p. 13/.

Indalencio Prieto Tuero, ex ministro de la República y portavoz socialista, declara en el Parlamento el 20 de diciembre de 1933:

“Decimos, Sr. Lerroux y Sres. Diputados, desde aquí, al país entero, que públicamente contrae el partido socialista el compromiso de desencadenar, en ese caso, la revolución”. Diario de Sesiones de Cortes. Congreso de los Diputados, 20 de diciembre de 1933, p. 25. /p. 14/.



3ª. Febrero de 1934. Instrucciones del Comité Nacional Revolucionario elaboradas por Francisco Largo Caballero:


“En esta acción nos lo jugamos todo y debemos hallarnos dispuestos a vencer o morir.

Nadie espere triunfar en un día en un movimiento que tiene todos los caracteres de una guerra civil”. Escritos de la República. Notas históricas de la guerra en España (1917-1940). Madrid, 1985, pp. 95 y 98. /p. 22/. Autor: Largo Caballero


4ª. El Socialista (Órgano de la Ejecutiva del Partido Socialista), 21 de abril de 1934, portada:


“Discurso de Largo Caballero a los jóvenes socialistas.


“Yo no tengo escrúpulos de decir ante vosotros que hay que organizar nuestro ejército (...) vamos a la conquista del Poder como sea.

¡Camaradas! Organizad la lucha final. La batalla será cruel y larga”. /p. 18/.


5ª. El 4 de octubre de 1934 los socialistas lanzan la Guerra Civil, y dos días después el Gobierno de la República proclama el estado de guerra. /pp. 22 a 25, 102 y 103/.

El intelectual y liberal doctor Gregorio Marañón Posadillo, el 16 de abril de 1939 desde su exilio escribía en el cubano Diario de la Marina:

“Los políticos que eran liberales cuando empezó nuestra revolución actual –en Asturias, en 1934; y no en Marruecos, en 1936-“. /p. 22/



6ª. El 23 de julio de 1936, el secretario general de la Internacional Comunista, Georgi Dimitrov, remite un documento secreto al Partido Comunista de España dictando la táctica a seguir:


“En la presente etapa no deberíamos asumir la tarea de crear soviets y de tratar de establecer una dictadura del proletariado en España. Eso sería un error fatal. Así pues, debemos decir: actuar bajo la apariencia de defender la República”. Ronald Radosh, Mary R. Habeck y Grigory Sevostianov. España traicionada. Stalin y la guerra civil. Barcelona, 2002, p. 45. /p. 89/.

7ª. Claridad (Órgano de los socialistas partidarios de Francisco Largo Caballero), 24 de julio de 1936, p. 3:


“La guerra civil es esto. Es una guerra a muerte. Las blanduras, los enternecimientos y las consideraciones secundarias se pagan muy caro. Un bombardeo sin contemplaciones es, en ocasiones, la garantía de que no tendrá que destruirse un pueblo entero”. /p. 38/.


8ª. Mundo Obrero (Órgano Central del Partido Comunista), 10 de agosto de 1936, portada:


“LA CONSIGNA ES: EXTERMINIO”.

24 de agosto de 1936, portada:

“¡FIRMES, HASTA EXTERMINARLOS!”. /p. 39/.


9ª. Francisco Largo Caballero máximo dirigente del Frente Popular recibe una carta de Moscú que contiene “cuatro consejos de amigos”, el tercero de los consejos es muy significativo. La carta estaba escrita en francés -el New York Times la publicó en inglés el 4 de junio de 1939-, y así lo cuenta el coronel o general republicano, el hermano Segismundo Casado López:

“A principios de octubre de 1936 era yo Jefe de Operaciones del Estado Mayor del Ejército republicano. Por esos días se presentaron en el Ministerio de la Guerra varios generales y jefes soviéticos que se decían “Consejeros amigos”. Estos militares los envió la Unión Soviética a requerimiento reiterado del Gobierno español, según se acredita en la carta que sigue, que copiamos por su extraordinaria importancia.

Dice así: CONFIDENCIAL


“Al Camarada Largo Caballero.

Valencia.

Querido Camarada:

(...) hemos accedido a vuestras demandas reiteradas (...) a enviar un número de camaradas militares (...).

He aquí cuatro consejos de amigos que sometemos a vuestra consideración:

3. No es necesario apartarse de los partidos republicanos, sino al contrario, es preciso atraerlos y aproximarse al Gobierno. Es sobre todo necesario asegurar al Gobierno el apoyo de Azaña y de su grupo, ayudándoles a salvar sus dificultades. Es necesario evitar que los enemigos de España, la consideren una República comunista.

Salud Fraternal.

Firma: K. Voroshilov, N. Molotov, J. Stalin. Moscú, 21 de diciembre de 1936”. Así cayó Madrid. Madrid, 1968, pp. 73 a 76. /pp. 31 y 32/.


10ª. Aunque recogí en el libro algunos testimonios del liberal y antifranquista Salvador de Madariaga Rojo, no cité esta afirmación porque recogí otros testimonios y hechos más concretos dentro de los apartados que titulé: “Al precio de fracturar España” y “Al precio de una guerra civil dentro de la Guerra Civil”. Esto es lo que afirmaba el ex embajador y ex ministro republicano:

“Desde aquel momento, la Guerra Civil degeneró en un duelo desigual entre un ejército bien en mano de su jefe con un Estado regido por una disciplina militar, frente a una turba de tribus malavenidas, la U.G.T., la C.N.T., la F.A.I., el P.O.U.M., el P.S.U.C., el Partido Comunista, el Partido Socialista partido por gala en dos, la Generalitat, Euskadi y otros que olvido, cada uno tirando por su lado. Esta multitud de multitudes no podía aspirar ni de lejos al nombre de alianza, porque vivía en guerra civil endémica. Y no se crea nadie que estas palabras “guerra civil” vengan aquí como metáfora. Trátase por el contrario de una descripción exacta de la realidad, con sus batallas, planes de campaña, bajas y victorias y derrotas. (...) al punto de que en la lucha solía caer tal o cual cabecilla de una u otra de estas sectas; otras de ellas, como la de los Catalanes a los Vascos aspiraban a separarse de los Castellanos, soñando con el Estado lo más integral posible, en pleno olvido de la creación superior –aquella España todavía no plenamente realizada, de que ya casi ni se hablaba y que yacía desangrada e inerme entre unos y otros”. España. Ensayo de Historia Contemporánea. México-Buenos Aires, 1955, pp. 689 y 690.


11ª. A primeros de marzo de 1937, Georgi Dimitrov recibe un largo informe de uno de sus confidentes en el Frente Popular, y con fecha 23 de ese mes remite el informe alto secreto al comisario soviético para la Defensa, el mariscal Kliment Voroshílov, y entre muchos e interesantes datos, en un párrafo dice lo siguiente:

“En la retaguardia existe un gobierno oficial permanente o, con mayor veracidad, tres gobiernos oficiales: Valencia, Cataluña y el País Vasco. En torno a esos tres gobiernos hay otros, más grandes o más chicos, más o menos autónomos, que demuestran su poder. Todo eso se debe a la debilidad gubernamental (...)”. España traicionada, p. 208. /p. 49/.


12ª. Cuando hacía tres días que los dirigentes del Frente Popular habían huido por segunda vez en un mes a seguro territorio francés, y esta vez para no volver –Indalencio Prieto Tuero hacía ya 100 días que había huido y Francisco Largo Caballero 40-, y Madrid era testigo de la carnicería de la última batalla de la guerra civil en la Guerra Civil, entre prosoviéticos socialistas y comunistas contra anarquistas y algunos republicanos y socialistas, el 9 de marzo de 1939 Mundo Obrero afirmaba en su portada:

“El Gobierno de la República, que preside el doctor Negrín, está hoy en su puesto, como lo estuvo en los días críticos de Cataluña. Falta a la verdad quien diga lo contrario”. /p. 127/.


Apuntes sobre el PSOE en la II República española (VII)
13ª. Declaración de Francisco Largo Caballero ante el juez, el 15 de octubre de 1934: “Al día siguiente de ingresar Largo Caballero en la cárcel de Madrid, el juez militar, acompañado del fiscal, le sometió a un interrogatorio. ¿Es usted el Jefe del movimiento? Contesto negativamente. Así cumplía el acuerdo adoptado en la reunión conjunta de las dos ejecutivas; además, dijo la verdad, pues él no tenía derecho a arrogarse el título de Jefe del movimiento, pues que nadie le había designado para tal cargo, y además, así libraba al Partido Socialista y a la Unión General de Trabajadores de España de la responsabilidad que no quisieron contraer en interés de la clase trabajadora. No hay que olvidar que Largo Caballero era el presidente del Partido y el secretario de UGT, y si se declaraba, por un rasgo de romanticismo, Jefe, nadie podría creer que dichas organizaciones hubieran quedado al margen, y de ahí se habría derivado las graves consecuencias naturales. La segunda pregunta fue: ¿Pero usted no conocía la organización del movimiento? La contestación también fue negativa. Si hubiera dicho que sí, tendría que haber expuesto detalles de la organización; pero como esto no lo habría de hacer por nada ni por nadie, contestar afirmativamente hubiera sido estúpido. Otra pregunta: ¿Cómo cree usted que se ha producido el movimiento? Espontáneamente, contesto, como protesta contra la política que se sigue en la República. ¿Y las armas, cómo se han obtenido? Sin duda, serán las que no se usaron en la revolución de diciembre del año 30 para la proclamación de la República. ¿Está usted conforme con el movimiento? No me considero obligado a contestar esa pregunta, dijo Largo Caballero; yo respondo de mis actos, pero no admito que se quieran juzgar mis pensamientos. Así, poco más o menos, se verificaron todas las declaraciones. Le quedó tranquilidad de conciencia porque de ninguna indiscreción suya se ha podido molestar a ninguna persona. Además, se puede afirmar que en ningún caso le interrogaron sobre algún detalle concreto de la organización del movimiento, lo cual prueba claramente que no descubrieron ninguno; se puede asegurar que, dentro de lo posible, la organización se hizo con las mayores garantías del secreto.
Le defendió el jurista compañero Jiménez de Asúa; Largo Caballero se limitó a cumplir las instrucciones de su abogado defensor y salió absuelto. ¿Para qué? ¿Para marcharse a su casa a descansar? No; para continuar luchando”. Francisco Largo Caballero. Notas históricas de la guerra en España. pp. 225 y 226

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Comentado por Bruno Castillo Fernández en agosto 13, 2009 a 9:10pm
Gracias a ti. A veces me gustaría disponer de mas tiempo para escribir más cosas, pues llevo años recopilando cientos de artículos y libros para defender mi fe y la verdad histórica de la Iglesia Católica, que es mi madre, librandome también de tintes rosaceos, llamando a las cosas por su nombre y sin tratar de justificar lo injustificable (qué sería de nosotros los imperfectos si en la Iglesia solo dejaran entrar a los santos...). Trabajo en Benacazón en una tienda propia frente al colegio Virgen de las Nieves, aquí me podrás encontrar la mayor parte del tiempo. Perdona si no te doy más datos pero es que no me gusta darlos en internet, nunca se sabe.
Comentado por Elias en agosto 13, 2009 a 8:58pm
enhora buena asin se desmuestra la memoria historica un saludo me encantaria conocerte personalmente y hablar e nuestras cosas cuando quieras me lo dices y tomamos un cafe

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