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Pregón dedicado a la HERMANDAD DE LA ESPERANZA DE TRIANA

Os presento un pregón que he realizado a lo largo del mes de Mayo y principios de éste. Dicho pregón ha sido realizado para el juego - foro cofrade: http://sevillavirtualss.foroactivo.com/

En dicho juego en el cuál os invito y os recomiendo que entréis ya que podéis crear vuestra propia hermandad, banda o Hermandad de Gloria, interactúan un sin fín de cofrades de edades entre los 12 y los 30 años, venidos desde todo tipo de puntos de Andalucía, además de algunas hermandades fuera de nuestra comunidad autónoma.

En este juego, podrás combinar los titulares de las diferentes hermandades y gestionar a tu propia hermandad. Pues bien, en dicho juego la Hermandad de la Esperanza de Triana, ha conmemorado su V Aniversario Fundacional, y éste que aquí escribe, fue designado por el foro para idear el Pregón para dicha onomástica.
Excepto reseñas que se hacen en un párrafo del principio, el resto perfectamente podría ser dedicado a nuestra querida Hermandad de la calle Pureza.

Espero que os guste, y que sepáis ver el empeño y el sentimiento que he depositado en estas líneas, en estas doce páginas, que seguro mostraréis al leer mi composición.

Espero vuestra opinión, no solo si os ha gustado, si no también vuestras críticas, ya que como bien dicen, de los errores se aprende.

Saludos amigos cofrades^^


PREGÓN:



PREGÓN CONMEMORATIVO V ANIVERSARIO FUNDACIONAL
‘’HERMANDAD DE LA ESPERANZA DE TRIANA’’



- Amigo Manué, ¿qué tal estás compañero?, ¿qué de tiempo sin verte?
- ¿Le conozco?
- La última vez que nos vimos fue por Triana, por los aledaños de la calle Pureza
Qué de tiempo verdad, lo que ha cambiado nuestra Sevilla en este tiempo y eso que no han transcurrido muchos años
- La verdad es que no recuerdo muy bien su rostro, pero usted me transmite algo que me resulta familiar
- Yo estuve presente en la Bendición y en la Primera Salida Procesional en tiempos de vísperas de la Hermandad de la calle Pureza
- Tiene usted razón, allí estaba éste que aquí le habla, y fíjese que hoy después de cinco años, vuelvo a reencontrarme en este mismo punto, frente a la Capilla de los Marineros, en mi bar de cada madrugada de Viernes Santo. ¡ Y cómo estaban esos barquitos con chocolate que a tal altas horas de la madrugada calentaban el cuerpo mientras esperábamos la venida del Señor de la calle Pureza!
- Pero ahora….
- ¿Ahora qué Manuel’?
- Sabe ‘’usté’’, yo antes amigo, podía tomar café y ahora míreme, con la edad me he tenido que pasar al té, la manzanilla y otros mejunjes, aunque todavía me sigo tomando mi chocolatito frente a las puertas de mi Capilla a esperar que se abran los dos grandes portalones para poder ver la carita hermosa de mi madre marinera, porque mis sentimientos y mis tradiciones están por encima de cualquier medicamento, porque para mí éste sí que es mi mejor tratamiento
- Eso es lo importante, que usted Manuel siga dejándose llevar por su corazón
- Qué buenos tiempos aquellos, ¿sabe usté? en los que aguardábamos yo y mi amigo Antonio toda la tarde y toda la noche y toda la madrugada a esperarla a Ella, y a esperar a su hijo, al caído de Triana, el cuál cuando junto a mí pasaba con el izquierdo por delante, el corazón se me exaltaba al ver como mi Cristo marchaba del puerto blanco de Pureza, para navegar hasta el faro de Santa Ana.

¡Y cómo anda el señor de Triana
Y cómo carga con la cruz mientras que el soldado romano le indica el camino a caballo hacia el monte Calvario
Y cuántas lágrimas derramas a tu paso Padre…
Y cuántos rezos cargas en esa cruz de los pecados mientras surcas las aguas de tu barrio!

¡ Cristo de las Tres Caídas,
yo siempre estaré a tu lado
para poder a ti mostrarTe
mi oración y mi trabajo!

Porque yo quiero ayudarte
Porque yo Padre quiero ser tu cirineo
Ese cirineo que te ayude a cargar la cruz
Y a cruzar las aguas del Guadalquivir

Padre Nuestro que estás en los cielos
Santificado sea tu nombre
Lleva las aguas trianeras a tu Reino
Hágase tu voluntad
Danos tu amor y tu fuerza
Y no me dejes caer en la cruz de los pecados; Amén.

- Muy bellas palabras amigo Manuel, ¿ sabe usted?, demuestra que en su corazón no sólo aguarda el sentimiento de todo Trianero o de todo hermano de nuestra hermandad, sino que usted en su preciado corazón aguarda un colectivo de vocablos que poco a poco, entre lágrimas y alegrías va dejando entrever por las puertas del templo de su corazón. Y tengo que confesarle, que hoy usted me ha emocionado. Es cierto que a un señor mayor como yo hijo, se le conmociona fácilmente, pero tú hoy querido compañero me has reportado fuerzas con tu voz y me has transmitido un sin fin de esperanzas para proseguir mi camino y continuar sin caer hasta el puerto de Sevilla y así encontrarme con mi Padre Amado en la seo de la Híspalis de antaño.

- Sinceramente, no sabía que mi verbo iba a transmitirle a usted tanto amor y tanta gloria. Pero tengo que confesarle, que este humilde anciano campesino, de padres agrícolas, y que vivió alejado de la Polis Sevillana, hoy solo sueña con difundir sus pasiones a sus nietos, y a todo aquél que quiera reencontrarse con Jesús de las Tres Caídas y con su Madre de la Esperanza en esta nube de ensueño que es el barrio de Triana.

- ¿Y qué me dice usted de la Esperanza?

- ‘’Por favor Joaquín, póngame otro poleo – menta’’. Disculpe que no le pueda acompañar con un rioja, pero es que los médicos de hoy en día me han quitado el alcohol y esto es lo único que concibo, por suerte no me han quitado a mi Esperanza, porque si no, no habría vacuna que repusiese tales pérdidas de sangre y sentimientos desprendidas de mi corazón al ver como la luz que ilumina mi alma marcha del mismo modo, igual que lo hiciera a la Calzá la Palomita de Triana.

- No se preocupe, dígame, ¿qué opina de la Esperanza?

- Permítame que le diga metafóricamente, que la Esperanza es lo último que se pierde, y esto no lo dice un refrán o una canción, se lo dice a usted un fiel trianero, que incluso cuando tuvo que emigrar en tiempos de guerra fuera de su ciudad para ganarse el pan, no olvidó por completo a su Sevilla. Pude olvidar el olor a azahar, incienso o romero, pero la Esperanza, ay amigo la Esperanza, la Esperanza es el último barco, la última ola que parte de la orilla de nuestros corazones en esta nuestra vida mundana. Y permítame que le diga, si usted algún día pierde la Esperanza, no tienda a echar ancla a la vida, porque siempre podrá zarpar hasta Pureza y rogar, llamando a las puertas en horas aunque fuesen dispar, que la Madre de los trianeros abriría sin cesar, las puertas de su casa, las puertas de su corazón, y las puertas del cielo.

- Sabe usted Don Manuel….

- Llámeme Manuel amigo, después de que alguien comparta tal larga conversación y dos mentas – poleo con este ‘’aburrido’’ anciano, merece tales honores de mi persona, que la Abuela Santa Ana.

- Muchas gracias. Pues bien, lo que le quería decir.
Eso que usted dice, sé que los trianeros lo evocan en sus corazones, que el sevillano también lo siente, que desde el más pobre al de mayor nivel adquisitivo llora cada Madrugada al ver partir a la Esperanza a tal altas oleadas. Por ello concibo, que todos aquellos que hace años una luz de faro cegadora invadió sus corazones haciéndoles castigar a su Mesías, hoy colaboran, lloran, trabajan, sienten, por hacer un mundo en el cual podamos ayudar al que lo necesita, en el cual no existan mentiras ni pecados, en el cual el único sonido elevado que se escuche no sea el de una discusión, sino el solo de Silencio Blanco al Hijo presentándose ante la Estrella de San Jacinto.

- Que razón tiene usted, pero hoy en día existen aún muchos casos de violencia en los cuales se atenta contra la integridad del prójimo sin importar la luz del corazón de éste, sus opiniones, deseos, sentimientos o pasiones. ¿ A dónde llegaremos?

- No se alarme usted buen caballero, es cierto que vivimos en un mundo de desorden y en el que en ocasiones se atentan contra los corazones del resto, pero todos, todos, tenemos un propio ancla, el cual al tocar puerto, saber que este barco no es el idóneo, y que debemos de tomar el barco que nos lleve a los cielos, porque no será tan lujoso, el camino será menos llevadero y más laborioso, pero no nos faltará el gasóleo, porque nuestro gasóleo no es contaminante, no es perjudicial, no es egoísta, malhumorado o insolidario, es verde, verde prado, verde campo, verde llanura, verde Esperanza.
Eso es querido Manuel, nuestro auténtico motor es la Esperanza.

- ¿Tiene usted razón sabe?. Su cara morena, sus ojos color miel como la luz del alba, sus rostro iluminado por el faro de Santa Ana, su corazón abierto al alma de los Trianeros, y su palabra, ayy su palabra, nueve letras de amor, nueve letras de verdad, nueve letras de ilusión, pasión o libertad, nueve letras que se convierten en alma de cada Trianero, de cada marinero, de cada cofrade, de cada persona en el mundo por muy alejado geográficamente que resida de la Esperanza.
Porque la Esperanza está en todos nosotros, porque la Esperanza proclama su fé y su palabra desde la calle Castilla, Callao o el Altozano, hasta el pueblo más inhóspito del sur de África.
Hasta allí llega la Esperanza, porque la Esperanza no tiene límites.

¡ Madre de los marineros
tu puerto tienes en la cava
orgullo de San Jacinto
Faro de Amor y Esperanza!

- Aquí me despido buen amigo, se ha hecho ya presente la primera Luna Llena de la primavera, y mi alma solitaria, vagará hasta su puerta para cargar con la Cruz hasta Sevilla, hasta cada hogar de todos y cada uno de los trianeros. Porque así es mi pasión, porque así es la Esperanza, porque así lo quiso Dios, así lo quiso Sevilla y así lo quiere Triana.

- Perdone, la cuenta. ¿Podría preguntarle antes de marcharse querido amigo su nombre?, y ¿por qué supo usted el mío?

- Amigo Manuel, usted y yo, somos grandes compañeros, tú me has llevado siempre en todo momento en tu corazón, en los buenos y en los malos, en el gozo y en la tristeza, en el amor y en el dolor. Tú siempre me distes un buen lugar en tu alma, en tu pecho; Sí, en esa medalla que para dormir postras en tu corazón para descansar y orar al Padre.
Pues hoy querido compañero, ha llegado la hora de zarpar hasta el Reino de los cielos, por ello si abres las puertas de tu alma verás un rayo de Esperanza, en el cuál te evocaré: ‘’Toma tu cruz, y sígueme’’. Sigue a la Esperanza amigo Manuel, sigue a tu corazón, porque en él guardas la memoria de tu amigo Antonio, de tus padres, de tus hijos. Todos han querido que este humilde caballero (permítame que me defina así), sea el encargado de llevarle hasta las puertas del cielo.
Mi nombre es Jesús, pero me conocen por el Caído de Triana, vivo en la calle Pureza, mi madre se llama Esperanza y mi Abuela Santa Ana. Y si Tú querido compañero quieres seguir a la Esperanza, desde hoy dejarás de ser Manuel, para ser mi cirineo.

- ¡Hosanna!, ¡Hágase en mí según tu palabra Padre!


Marineros, echad las anclas, que hemos llegado a puerto, que hemos tocado la Esperanza, al igual que hoy este pregonero ha tocado el llamador y arría así su plegaria.


¡ Pararse ahí!

¡ He dicho!




Francisco Gutiérrez Recio
Primavera 2010

Bocata de azahar con salsa de incienso(alias er arvellanero de la Camapana)

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