Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla



Aún no es viernes, pero Tú ya estás muriendo. Qué importan las escrituras, los escritos, los dichos que aseguran que dejaste el mundo un viernes si Tú ya estás muriendo en Sevilla... Iluminas la tarde con ese lienzo de nubes que pelean junto al sol por no deslumbrar tu cara. Y estás muriendo en Sevilla. Arrancas a jirones la luz de la jornada para sembrar de estrellas el cielo y pintar una luna almidonada que bañe en destellos el suelo de tu Gólgota, Sevilla Gólgota a tus plantas... ¡Y qué más da, día que noche! Si con sol y luna, con nubes y estrellas, andar lento o acompasado... ya estás muriendo en Sevilla.
¡Habla en tu regreso a la Giralda, siembra de saetas las campanas, alumbra en tu mirar cada espadaña, sentencia en cada estrella un universo! ¡Qué triste tu agonía, Señor mío! Qué triste ver tu muerte solitaria... Cae la tarde, como cae tu agonía en un suspiro, igual que cae la Virgen a tus plantas, igual que cae Sevilla a tu mirada. Caen las luces y los rezos, caen lágrimas y el cielo en su quebranto. Cae mi alma en tu clavel y canastilla, cae mi vida que no encuentra la esperanza.
Seguiré aquí, como siempre, observando el vaivén de tu pecho en cada noche cerrada, comprobando el pestañear de tus pupilas, empapándome del cielo que predicas. No expires aún, Dios mío. Te miro en estos días y me encuentro, Señor. Te miro tan solo, tan humillado, sin compañía ni palabras, sin llantos ni velas, sin nada... y me reflejo, permíteme, en tu mirada. Piensa en el Martes que te clama. Piensa en tu ciudad, que expectante palpita. Aguanta la agonía, suaviza el aire, encoge el alma, pinta los días, espera al alba. Al alba, Padre, del Martes Santo... Y, de nuevo, si quieres, agoniza en Sevilla.
Pero ahora vive, lo suplico, sigue trenzando destinos, perdónales tu castigo... y entonces, en primavera, expira como acostumbras; solo, a los pies de la Giralda. Qué solo estás, Dios mío... Qué solo en tu altar, en tus mañanas. Qué solo en tus silencios de Giralda, en los vanos de las calles empedradas, en tu Gólgota marchito que ahora bulle sin margen ni esperanza... Qué solo estás, Dios mío. Qué solo en tu suspiro, qué solo en cada gota que derrama tu cuerpo y adelanta tu agonía. Qué solo en cada día y cada noche, qué solo en el dintel de esos labios que pregonan una muerte inmediata. Qué solo estás, Dios mío... déjame morir contigo.


Sergio Rovayo

Visitas: 193

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Comentado por Eli de San José en noviembre 19, 2010 a 4:17pm
Pero, ¡qué bonito! Un abrazo, amigo.
Comentado por tianera en noviembre 17, 2010 a 9:43pm
precioso niño y ... ¿ como estar solo dios con lo que le pones?
un beso
Comentado por Ruan.negro en noviembre 17, 2010 a 5:27pm
Muy Bonito. Expira como acostumbras,a los pies de la giralda.
Comentado por Azahar de San Gonzalo en noviembre 17, 2010 a 12:23pm
Hermano, cada día me doy cuenta de que tu pregón ya está escrito y ésta sólo es una muestra más. Llevas el pregón en tus ojos, en tus palabras, en tus actos... Enhorabuena y preciosa esta entrada. Un besazo enorme.
Comentado por auxi en noviembre 17, 2010 a 9:56am
Pura maravilla,estoy segura que algun dia te vere dando un pregon.Felicidades Sergio.
Comentado por Teresita de Jesús de Garoz en noviembre 17, 2010 a 7:23am
Que hermoso!
Comentado por Alberto Diago Santos en noviembre 17, 2010 a 3:12am
Que bonito Hermano eres de lo más el mejor.

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Eventos

Música

Paused...
  • 1.
    adaptacion de marcha

© 2021   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio