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Sobre Iconografía de la Pasión: la Virgen de palio

El término paso alude a la representación de un suceso de la Pasión de Cristo. Sin duda en el origen de la Semana Santa están las representaciones teatrales de tales sucesos. El sentido de teatralidad no se ha perdido y quizás uno de los mayores exponentes de todo el cortejo procesional sea el paso de palio que sin duda siempre resulta a los ojos del pueblo devoto el mas espectacular. Hoy esto es así pero no lo fue en el comienzo. No debemos olvidar que el origen de este paso lo encontramos en los albores del siglo XVII propiciado por el fervor religioso a María que se había venido acrecentando desde el siglo XV, cuando comienza un arduo debate en defensa de la Concepción Inmaculada de la Virgen. El papa Sixto IV tuvo un especial empeño en componer el oficio de la Concepción de María en 1476. Desde este momento hasta el siglo XIX el debate queda abierto hasta que por fin el 8 de diciembre de 1854 Pío IX en su encíclica Ineffabilis Deus declara la festividad y creencia obligatoria para toda la Iglesia. Por tanto hay un progresivo desarrollo del fervor a la “Mater Dei” desde el siglo XV hasta el XIX. Esta consideración nos viene al uso para comprender como fue posible que a finales del siglo XVI, una imagen de la Virgen (una Concepción) fuese procesionada por primera vez bajo palio en la ciudad de Sevilla (hasta ese momento solo se procesionaba bajo palio el Santísimo Sacramento en la procesión de Corpus Christi, fuera aparte de los altos dignatarios de la iglesia). Este primer palio mariano era muy sencillo, estaba compuesto de cuatro varales de madera pintada. En los siglos XVII y XVIII se pasarán a emplear seis varales y ya en el XIX queda establecido el empleo de doce. Es en este momento cuando se produce el verdadero desarrollo del palio, cuando coincidirán los trabajos de dos artesanías suntuarias, la de los orfebres y los bordadores, quedando bastante definida ya la estética del paso.


El primer concepto a tener en cuenta, es que el paso de palio es la única arquitectura vertical frente a la horizontalidad de los otros pasos. El palio es realmente un dosel sostenido por largas varas de metal, cilíndricas o prismáticas llamadas varales, que suelen ir labrados con motivos vegetales, y que se sostienen sobre basamentos que suelen tener forma de capillitas. Cada varal normalmente representaría a un apóstol, de esta manera serían doce los varales por doce discípulos de Cristo que
acompañarían a María en su soledad y dolor por la perdida del Hijo. En muchos palios incluso encontramos representaciones de los apóstoles o sus nombres grabados en los basamentos de cada varal. En cuanto a la tipología el mas antiguo es el palio de cajón, compuesto de un techo bastidor que puede decorarse con lo que se denomina
la gloria, un medallón con una o más figuras bordadas o pintadas, llamado así quizás por estar en la parte mas alta del palio o también porque se representan advocaciones de gloria (este es un elemento común a todas las tipologías). Las cuatro caídas del techo se llaman bambalinas, son rectangulares y pueden ir lisas o bordadas, rematadas por flecos dorados y adornadas de cordones y borlas. Una segunda tipología ya mas evolucionada es la del palio de formas diseñado por Juan Manuel Rodríguez Ojeda mediante el empleo de curvas y contra curvas en la parte inferior y en la superior. Este sería el palio sevillano por excelencia también llamado de estilo juanmanuelino por alusión a su creador. Hay un tercer tipo, quizás el menos empleado que sería el palio rígido, realizado en metal labrado rematado por una crestería. De este se deriva un tipo mixto que lleva las caídas de terciopelo y se remata de la crestería metálica.


El trono del paso de palio, suele ser del mismo material que los varales, normalmente plata o alpaca labrada con motivos diversos, destacando la temática vegetal, pudiendo llevar representaciones figuradas muy diversas. Sobre el trono se dispone la candelaria que tiene una doble finalidad, la puramente práctica que sería la de iluminar y por otra la alegórica, acerca de la teoría de la luz como una manera de acercarnos a lo divino o también como un exvoto hacia la Virgen en si. La candelería delantera se dispone en dos calles laterales a ambos lados dejando el centro libre para la perfecta contemplación y que van creciendo en altura a medida que se acercan a la imagen. En la trasera del paso se disponen los llamados candelabros de cola, cuya función es la de iluminar el manto. Cada uno puede llevar entre ocho y catorce puntos de luz. Para realzar la imagen, se coloca sobre una peana, también metálica y con motivos decorativos similares a los del resto del paso. El exorno floral se concentra prácticamente en su totalidad en jarras labradas que se disponen en los laterales del paso. La especie mas empleada es el clavel que se dispone formando piñas . Aunque se pueden encontrar diferentes especies florales lo que no suele variar es el color, el blanco, que simboliza la pureza de la Virgen.


Por último no debemos olvidar lo mas importante del paso de palio: la imagen de la Virgen. Dejando para otra ocasión el análisis de la talla, la atención del escultor al decoro o el empleo de determinados materiales, (habría que debatir sobre lo que se puede y lo que no se puede hacer con respecto a la imaginería religiosa o es que acaso todo vale...) sí hablaremos del arte del vestido de la talla. Sin duda que el desarrollo de los gremios de bordadores desde el siglo XVII mucho tuvo que ver con ello así como también la generalización de la talla de vestir frente a la de cuerpo entero. Sin duda nos hayamos ante una evolución del vestido a la usanza hebrea. Empezando por el vestido o la saya que se ciñe mediante un cíngulo y que se decora profusamente con motivos normalmente vegetales, después se le ponen las mangas, que también van bordadas. El rostro se puede enmarcar por la toca que es uno de los elementos mas representativos del vestuario y hace clara alusión a representaciones iconográficas de la Virgen muy antiguas. Por último la cabeza se cubre con el manto, bordado al igual que el vestido con motivos vegetales , aunque aquí hay una mayor variedad. Sobre el manto se coloca la corona, normalmente de estilo imperial, pero lo que no suele faltar es la aureola cuyas puntas llevan doce estrellas en clara alusión a la iconografía de la Inmaculada Concepción y el remate superior de la cruz, sin duda el elemento mas importante de la corona si atendemos a la simbología.


En suma, como vemos, la iconografía es amplia y variada pero siempre debe sustentarse en unos preceptos mínimos que dan como resultado ese altar-símbolo que resulta el paso de palio.


Concluimos con la definición que dio el jesuita Ramón Cué del palio: “un madrigal de doce versos medidos y perfectos, que son sus doce varas de plata; pulidos y trabajados por el orfebre, con sus sílabas completas, con su medida y su canon. Lo suficientemente recios para sostener el techo y lo suficientemente gráciles para cimbrearse en el viento”










David Arias Álvarez. Hno. de la cofradía Ntro. Padre Jesús Sacramentado y María Stma. de la Piedad Amparo de los leoneses. Artículo publicado en la revista ABBA en la Semana Santa del 2005.

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Comentado por david en marzo 9, 2009 a 2:48pm
Gracias por tus concreciones. Me han resultado muy enriquecedoras e interesantes.

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