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La Banda de Corneta y Tambores Amor de Cristo, no es solo un grupo de componentes, son compañeros, como los compañeros de trabajo, o los compañeros de estudios, compañeros que se suelen reunir casi a diario, a contarse sus penas y satisfacciones, que a veces se quieren y otras se detestan, que no solamente se reúnen para tocar, también escuchan y saben escuchar, donde la ayuda es mutua y donde el lugar de ensayo es la casa de cada uno de ellos.

 Este conjunto de personas, no es solo una banda de cornetas y tambores ni siquiera una formación musical, es mucho más que todo eso. No sueñan con ser grandes, porque ya interiormente se sienten grandes, ni tampoco sueñan con buscar un aplauso, por que entre ellos se elogian sin cesar. Prefieren unas leves muestras de agrado y una sonrisa, que un puñado de papeles sin nombre y sin ningún gusto.

 Solamente con el simbolismo de este nombre hace que todo esto, sea mucho más fácil. No solo, por el Amor a un Cristo, sino también por el Amor que se tienen entre sí, porque la vinculación de todos, junto al lugar de ensayo, sus uniformes, sus instrumentos y todo lo que significa Amor De Cristo en general, todo esto; se forja con una inmensa vinculación, entre todos.

 Si por un momento dejásemos la mente volar e imaginásemos a que se podría parecer esta formación y su conjunto; seguramente en lo primero que pensaríamos y a lo que más se acercaría, sin ninguna duda, sería en las manos de una Madre, las manos que dan cobijo a diario, unas manos, que van recogiendo las mejores flores que se encuentra, creando uno de los ramos de flores más hermosos. Un ramo, que quisiera sostener, cualquiera de las manos más bellas de este mundo, un ramo que simboliza a cada uno de los que estuvieron, de los que están y de los que quedan por venir. Entre todos se forma este bello ramo, desde la más minúscula ramita de azahar, igual que el azahar que permanece en el rincón más íntimo de una calle cualquiera, hasta el más inmenso de los Geranios embutido en una maseta con colores vivos, en un grandioso y hermosísimo Patio Sevillano, reconvertido en museo turístico, para que los turistas exhaustos, observen a la Sevilla inocente que tuvimos.

 Esas manos y este ramo son tan admirables que ni los ángeles más divinos y eternos del cielo podrían portarlas, manos que soportan el peso de todos ellos. Manos que; sostienen bellos rosales de grandiosas y endulzantes rosas que hacen unos pianos delicados. Manos que, aguantan el romero, rescatado de los caminos rocieros, para que, al igual que su fragancia, hicieran las notas más altas, finas y delicadas. Manos que, en un rinconcito esconden un elaborado ramillete de Lirios; lirios elegantes, como elegante se muestra el buen hacer en sus encantadores acordes. Manos que recuerdan, como deben cuidar el único nardo que tienen, un nardo que dejó aquí con nosotros a tres seres admirables, un bello ramito de gladiolos acordándose siempre de aquel buen nardo leonado. Manos que con su temperamento mantienen intactos un gran montón de girasoles; girasoles que en el campo siguen al sol, aquí giran en el sentido que le marcan los demás, para así, hacer unos bajos incomparables. Como los enormes campos de tulipanes, estas manos resisten cantidad de ellos para que la percusión sea perfecta. Estas manos saben bien como tratar a un grupo de amapolas, que siempre donde quiera que vayan, continuamente van acompañando a las demás. En estos últimos días en una de las manos, acaba de brotar una nueva flor, la flor que muchos esperaban, la que otros soñaban con tener, un clavel recién nacido, como el que está recién puesto en la solapa de cualquier chaqueta, en una noche brillante de Feria, un clavel que nació en una mano, mientras la otra lo arropa con mucho mimo, para poderla refugiar. Esta nueva flor, aún no sabe donde está, ni siquiera si estará bien en ese lugar. Lo cierto es que esta flor, tiene tanto que todas las demás se sienten orgullosas de tenerla junto a ellas.

Cualquiera se podría sentir extraño, desorientado al escuchar estas palabras, o incluso incomodo, pero la realidad es que todo tiene su sentido, y su origen. Las flores transmiten un olor que no se puede recoger, solo queda para uno de nuestros sentidos, del mismo modo las notas musicales tampoco las puede guardar nuestro oído. Por ello se podría asimilar uno con otro. Dos sentidos que físicamente ninguno de los dos se pueden palpar y que tampoco se parecen entre sí. Por eso mismo para estos dos sentidos, se unen y se transforman en su propio Jardín encantado, el jardín reservado, que hace que sea para muchos el jardín más bello de los jardines y para otros el jardín Prohibido, pero para ellos es y será, el jardín donde un arbusto se hace flor, donde los aromas son más intensos, donde el azahar huele todo el año, donde un golpe que suena se hace ritmo y donde una nota cualquiera, se siente dulcemente acomodada, en esta amable familia.

Sevilla a 13 de Noviembre de 2011

Miguel Ángel rojas

 

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Comentado por Manuel Sanchez de los Reyes en noviembre 19, 2011 a 12:02am

Espero que ese ramo de flores siga siempre tan fresco, como el primer día.

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