Cofrades

Foro y Blog Semana Santa Sevilla


Creo que la lleva dentro de si desde antes de nacer, desde que el joven nazareno es ser. La tallaron los que lo crearon, la moldearon los que le dieron a probar de este Bendito Veneno. Simplemente es tela, solo tela… A esta se abraza un esparto, una capa y un capirote de cartón, como a la Virgen se abraza su saya o su corona, con la necesidad de ser su complemento para que este insignificante atuendo tenga el sentido que tiene que tener.

 

Tanto ha sentido el joven nazareno con ella, tanto ha vivido a su lado… Ha sido su uniforme, su escudo y su bandera. Cual soldado viste su armadura el joven nazareno viste su túnica, su cirio hace de lanza y su capa de escudo.

 

Con ella de compañera innumerables sentimientos ha vivido el joven nazareno: pena, alegría, emoción, nervios, nostalgia, miedo, confianza, paz, rabia, vida, muerte… Las telas guardan en su vida tantos secretos, tantos pensamientos. Las telas escondes en su más profundo misticismo la magia y el sentido de existencia de su joven nazareno…

 

La magia que regala en la Alcazaba un Martes Santo la cofradía de Mateos Gago, la que marca el camino de la túnica con la simple mirada del Padre y de la Madre. El Cielo, allí viaja la túnica esa tarde por Sevilla. Al día siguiente allí en lo alto seguirá, en el sitio donde mayor Salud hubiera, en el sitio con más Refugio del universo, el sitio en el que el arte y la sevillanía quisieran vivir para siempre…   Santa Cruz y San Bernardo, negro y morado hispalense. La túnica llora, muchísimo. El recuerdo y la emoción se han apoderado de sus costuras y el hilo de su corazón le ha marcado un destino infinito de recuerdos que no son capaces de contenerse…

 

Cuando la Noche de Sevilla llega, si es que alguna vez lo hace y no es un sueño, la túnica vuelve a poseer los sentimientos del joven nazareno. Frío, mucho frío. Frío en los sentidos, en los pasos, en el andar, en los sonidos… Hasta que la visión alcanza en la Plaza del Triunfo el dulce caminar de la más bella Dama del Mundo, hasta que las manos liberan la cabeza del capirote y la figura de Dios se hace suprema en su mirada… El frío de la túnica se hace calor… La túnica esa mañana de Viernes Santo se hace Dios en la cara del Gran Poder…

 

Por la tarde la túnica, agotada ya, se hace familia allá por la Costanilla. La Alfalfa será testigo del milagro dorado que desprende la negra túnica, fiel reflejo del esplendor barroco del Señor de las Tres Caídas, fiel reflejo del color con el que la Virgen de Loreto ilumina a Sevilla. Un oro que a los ojos del joven nazareno no es más que el valor de lo que esa tarde representa su túnica: Familia… El sentimiento que esa túnica proclama es el de la Familia… San Isidoro, la túnica, el joven nazareno: entramado purificante de sentimientos.

 

Por eso cuando le preguntaron, el joven nazareno hasta dudó de si a ella uno se hace o de ella el mismo nació. Ella es la guardiana de sus lágrimas más hondas, de sus vellos más de punta, de sus sentimientos más perfectos… Ella es un documental de su vida, una biografía de su alma y un diccionario de su Semana Santa… Entre sus telas el joven nazareno se hizo cofrade… Entre sus telas el joven nazareno se hizo, por los siglos de los siglos, Nazareno de Sevilla.

 

 

 

José Antonio Montero Fernández.

 

A mis hermandades.

A mi Semana Santa.

A la duda. 

Visitas: 1868

Comentar

¡Necesitas ser un miembro de Cofrades para añadir comentarios!

Participar en Cofrades

Sobre


Publicidad

 




 

Pasión en Sevilla

Eventos

Música

Paused...
  • 1.
    adaptacion de marcha

© 2021   Creado por Pasionensevilla.   Tecnología de

Emblemas  |  Reportar un problema  |  Términos de servicio