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Virgen de la Piedad y del Milagro: algunas incógnitas en torno a una nueva consideración

Tras la reciente restauración de la imagen titular de nuestra cofradía se presentan una serie de dudas acerca de diferentes aspectos de la talla ante los cuales solo podríamos dar una respuesta definitiva contando con un buen estudio científico. Dicho estudio debería estar precedido por un análisis radiográfico de la talla y por una pormenorizada búsqueda en la documentación existente en la basílica. Sin este trabajo científico todo lo mas que podemos hacer son divagaciones y suposiciones que no podremos confirmar hasta que se dote de dicha base científica. Dicho esto me parece prioritario colocar a la Virgen de la Piedad en el lugar que se merece . Y es que no debemos olvidar que hasta no hace mucho la factura de la talla se daba en el s XIX, ya que se creía que era una copia de una imagen anterior . Sin embargo una de las conclusiones de la restauración fue que la Virgen se había policromado en 1830 por Bernardo Fernández Neyra (así reza una inscripción en la parte posterior de la talla). Este trabajo de repintado de la escultura no hizo otra cosa que deslucirla, ya que el artista no fue muy pericioso, si bien es cierto que habría que ver como estaba la imagen antes de dicho trabajo. Sería por tanto muy interesante radiografiar la talla ya que podríamos apreciar como era su policromía anterior. Con todo se nos presenta la primera y mas importante de las dudas entorno a la imagen: ¿qué cronología podríamos dar como acertada para la ejecución de la misma?
En principio solo podemos basarnos en un análisis formal ya que, como hemos dicho, no contamos con un estudio de documentación o con pruebas científicas que puedan apoyar nuestras tesis. Por ello, atendiendo solo a su forma y de una manera muy cautelosa, podríamos aventurar una aproximación en el tiempo. La imagen fue realizada para estar en una hornacina, de ahí que su espalda este sin tallar, su estructura responde a una forma piramidal con dos puntos que llaman nuestra atención clarísimamente, el rostro del Cristo muerto y el de la Virgen. El rostro de la Virgen manifiesta un dolor sereno, la boca se deja entreabierta acentuando la expresividad y se nos dejan entrever los dientes. Aquí tenemos dos aspectos importantes que nos podrían ayudar en la determinación de una cronología. Por un lado, aunque hay una cierta expresión de dolor en el rostro conseguido al dejar la boca abierta, dicho dolor es muy contenido y solo se reafirma con el empleo de las lagrimas de cristal, aspecto que trataremos mas adelante, la talla por tanto no responde a unos cánones típicos barrocos, donde la expresividad del dolor se manifiesta en la cara de una manera mucho mas acentuada, y por otro lado el empleo de dientes nos hace descartar que la imagen sea gótica ya que este es un añadido que empezamos a encontrar en la imaginería del Renacimiento, utilizada, por ejemplo, por Berruguete. Sin embargo si que son apreciables determinadas influencias tardo medievales visibles principalmente en la propia anatomía del cuerpo del Cristo, estaríamos en un momento en el que la anatomía de un cuerpo desnudo es muy difícil de plasmar para los artistas de esta época, el brazo cae de una forma hierática en un rígido ángulo de noventa grados casi imposible. La posición de la cabeza es cuando menos antinatural , hay una acentuada rigidez en la misma . En la imagen de la Virgen también encontramos esa marcada influencia medieval, por ejemplo, en el movimiento de los pliegues del vestido, o en la forma almendrada de los ojos. Con todo ello podríamos afirmar, como hemos dicho antes, con muchísima cautela, que la cronología de la factura de la talla podría estar en torno al s XVI, habiendo sido realizada por un artista que aunque ya conocía los cánones de la escultura renacentista todavía bebe de influencias tardo medievales. Sin embargo hay una serie de detalles que no nos encajarían en esta fecha, uno seria el empleo de lagrimas de cristal en la cara de la Virgen y otro la profusión de sangre en las yagas del Cristo, pero en ambos casos podríamos estar ante añadidos posteriores, posiblemente barrocos e incluso mas tardíos, puede que hasta del propio pintor que policromo la talla de una manera tan desafortunada. Por ello nos encontraríamos ante una talla del s XVI que podría haber sido modificada posteriormente para adaptarla a nuevas modas o estilos.
Otro criterio en el que nos debemos fijar es en el de la calidad de la escultura. Podemos apreciar diferentes calidades en el proceso de ejecución. Hay una gran diferencia entre la representación el Cristo y de la Virgen. Clarísimamente esta mejor conseguida la expresividad en el caso de esta ultima llegando incluso a plantearnos otra importantísima duda, ¿ambas tallas fueron realizadas por la misma mano? Sabemos que la mayoría de las obras de esta época eran ejecutadas por un taller que realiza el trabajo mayor, al frente del cual se encuentra el maestro que solo se limita a finalizar la obra (se ocupa normalmente del rostro y las manos). En este caso, y debido a la enorme diferencia que encontramos entre las dos tallas se nos plantea la duda de si el mismo maestro pudo realizarlas. Este es otro punto que quedará pendiente de un estudio mas exhaustivo.





Otra incógnita que se nos plantea es acerca de la advocación de la imagen. Como sabemos, ya en el s XII las crónicas hablan de una Virgen que según la leyenda lloró sangre durante la invasión de la ciudad de León por los infieles acaecida por esos años. De ahí parece provenir la advocación de Amparo de los Leoneses y de la de Virgen del Milagro, de lo cual se deduce que la Virgen de la Piedad existía ya en el s XII, pero aquella se perdería o quizás estaba ya muy maltrecha por lo que se dio en realizar una nueva, con lo cual se nos plantea una nueva incógnita: ¿ es la talla actual la que sustituyó a la del s XII o pudo existir otra entre ambas?




Con todo ello creo que sería muy interesante la realización de un pormenorizado estudio que nos ayudase a despejar estas y otras dudas que se presentan cuando nos disponemos a analizar esta escultura. Es a mi modo de entender imprescindible, para colocar a nuestra imagen titular en el lugar que se merece dentro del panorama semanasantero leonés.





David Arias Álvarez, hermano de la cofradía Nuestro Padre Jesús Sacramentado y Maria Santísima de la Piedad Amparo de los Leoneses

Artículo publicado en la revista ABBA de la Semana Santa 2006

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